Desde mediados del siglo pasado, los desarrollos en la agricultura de Brasil han convertido al país de manera progresiva en el granero del mundo del siglo XXI. La transformación de su agricultura tropical en una agricultura moderna e ingeniosa ha permitido que el país se convierta en el mayor exportador mundial de una gran variedad de productos como azúcar, café y frutas tropicales.
El los últimas décadas, la agricultura brasileña ha pasado de ser un sistema de producción tradicional con uso limitado de tecnologías a uno de los más modernos del mundo, especialmente desde la década de 1970, una época que marcó un importante proceso de modernización, incluyendo avances en el progreso tecnológico y ganancias en productividad.
A pesar de los disturbios políticos y sociales que Brasil ha experimentado en los últimos años, el sector agrícola ha destacado como la estrella de la economía. El sector, que creció 10.74% el año pasado y contribuyó con más de $10 mil millones a la economía, ha experimentado un fuerte crecimiento continuo. Con una gran abundancia de recursos naturales disponibles, los agricultores y líderes agrícolas están trabajando para optimizar el potencial de su productividad mediante la combinación de ciencia y tecnología agrícola sustentable, que incluye agricultura de precisión, sensores de cultivos, sistemas de riego, entre otras, lo que está llevando al país a su Segunda Revolución Verde.
Con el 13.5% de las tierras cultivables del mundo y el 15.2% de las reservas mundiales de agua dulce, Brasil cuenta con los recursos necesarios para maximizar su potencial de productividad con la tecnología como aliada, hecho que los tomadores de decisión brasileños conocen. Desde la administración de Lula da Silva, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento (MAPA) y el Ministerio de Desarrollo Agrario (MDA) han estado trabajando para desarrollar e implementar nuevas políticas como el Plan Multianual del MAPA y el Plan de Cosecha de Agricultura Familiar. Este último obtuvo un financiamiento total de USD $62.13 mil millones para 2016/2017 – un 8% más en comparación con los USD $61.02 mil millones obtenidos en 2015/2016. Esta financiación se utilizará para el desarrollo de la agroindustria, la tecnología y el cuidado del medio ambiente con el fin de promover la seguridad alimentaria y garantizar la posición de Brasil como uno de los actores clave en las ventas internacionales de productos agrícolas.
Garantizar la seguridad alimentaria en las próximas décadas ayudará al mundo a superar los desafíos futuros causados por una población en crecimiento, una mayor urbanización y el agotamiento de los recursos naturales. Para hacerlo, Brasil está mostrando una nueva dinámica que promueve la expansión sostenible de la producción agrícola a través de una mayor productividad, un mayor cuidado de los cultivo y el uso de la tecnología.
La Segunda Revolución Verde de Brasil es el resultado del uso mejorado de los recursos disponibles, ya que, a nivel mundial, necesitaremos producir más utilizando menos. El mundo necesitará aumentar su producción de alimentos en un 50-100% para el año 2050 con el fin de garantizar la seguridad alimentaria. Brasil es ahora un referente del agronegocio que cuenta con los recursos y capacidades para ayudar a alcanzar estos objetivos y resolver un creciente desafío. De acuerdo con David Roquetti, Director Ejecutivo de la Asociación Nacional de Fertilizantes de Brasil, el país está avanzando hacia formas cada vez más innovadoras de mantener un alto rendimiento sin comprometer sus recursos naturales.
La Segunda Revolución Verde en Brasil está permitiendo que la nación se convierta en una central del agronegocio ecológico cuya importancia resulta vital para la economía global. Primordiales es parte de esta Segunda Revolución Verde y la está reforzando a través de un proyecto agrícola basado en la tecnología, la eficiencia y la sostenibilidad.
La implementación de tecnología de última generación en todos nuestros proyectos, incluidas instalaciones de paneles solares, tecnología UAV y sistemas de riego, nos ha permitido mejorar el uso y la distribución de nuestros insumos y recursos. Junto a estos esfuerzos, nuestra Iniciativa por un Futuro Sustentable ha empoderado a la comunidad local al enseñar prácticas de cultivo sostenibles seguras, productivas y aplicables a todos, y al implementar nuestra propia cultura de reducción-reutilización-reciclaje que garantiza la preservación del medio ambiente local y evita degradación de la tierra.