Legislaciones Imponen Medidas para Restaurar el Daño Causado por los Agroquímicos Sintéticos

abril 28, 2016

“El modelo de producción agrícola que predomina hoy en día no es apto para los nuevos retos de seguridad alimenticia del siglo XXI […] como la producción de alimentos no es la única condición para garantizar la seguridad alimenticia, significa que la forma en que estamos produciendo ya no es aceptable.”

– José Graziani da Silva, Director General de la Organización de Alimentos y Agricultura (2015) –

Los químicos agrícolas para el cuidado de cultivos, que incluyen fertilizantes y pesticidas, son de los químicos más usados en el planeta al día de hoy. Diseñados para eliminar organismos destructivos e incrementar sintéticamente los rendimientos, son esparcidos deliberadamente al medio ambiente en gran escala, resultando en un desperdicio significante. De hecho, más del 98% de los pesticidas, 95% de los herbicidas y 65% de los fertilizantes rociados, llegan a un destino distinto que al esperado, causando impactos crónicos a la salud humana, ganado, fauna, polinizadores e insectos benéficos, mismos que son esenciales para un ecosistema estable, saludable y productivo.

Necesitamos innovación y tecnología en el cuidado de cultivos para proveer alimentos a nuestra población en crecimiento. Durante el siglo pasado en la agricultura global, las soluciones más destructivas, fueron también, las más accesibles y económicas utilizadas a nivel mundial. Hoy en día, enfocarse en las ganancias a corto plazo en lugar de la salud del planeta a largo plazo, ha dejado de ser una opción viable. Los consumidores globales están exigiendo acciones que lleven al cambio. Mientras la gente se educa y concientiza más sobre las prácticas más peligrosas de la agricultura, se está ejerciendo mayor presión sobre los productores y sus gobiernos para cambiar políticas arcaicas a favor de los orgánicos. Con esto se acelerará aún más la transiciones de la industria hacia prácticas más seguras y sustentantes al rededor del mundo.

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87 países alrededor del mundo han introducido leyes que apoyan la práctica de agricultura orgánica, fortaleciendo nuestro suministro de alimentos. La Unión Europea, interesada en promover un mayor grado de responsabilidad para sus políticas de agricultura común, usa 40% de su presupuesto total para proporcionar apoyo financiero a los agricultores que mejoren su sustentabilidad en el manejo de recursos naturales mediante alternativas naturales en la protección del cultivo. La Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos también está fortaleciendo su sistema de aprobación de pesticidas, ahora requiere más de 100 estudios científicos certificados y aprobados antes de que consideren darle la bienvenida a nuevos pesticidas al mercado doméstico. Esto en verdad es un efecto global.

Uno de los pesticidas más populares actualmente en el mercado es el glifosato, con más de 9.4 millones de toneladas aplicadas desde 1974. Eso es suficiente para rociar 200g del conocido Roundup a cada acre (4,046mts.) de tierra cultivada del planeta, a pesar de que la Organización de Salud Mundial (OMS) lo clasificó como “posiblemente cancerígeno para humanos”. Científicos medioambientales a nivel mundial argumentan que mata plantas, bacterias de algas y hongos alrededor del cultivo, creando drásticos efectos a la biodiversidad. Como resultado, dos tercios de la Unión Europea están a favor de prohibir el glifosato. La semana pasada, el parlamento Europeo votó para oponer su aprobación donde existen métodos alternativos, en uso pre-agrícola, y parques públicos e infantiles. Casi 150 miembros del parlamento europeo en Estrasburgo han dado pruebas de orina para ver si ellos tienen residuos de este ingrediente antes del voto simbólico, para así, prohibirlo en las próximas semanas.

El modelo actual de producción agrícola es insostenible frente a los nuevos desafíos de seguridad alimentaria del siglo XXI. Convertir la agricultura en “verde” y hacerla más eficiente y responsable con el medio ambiente, se logrará con legislaciones que apoyen el uso de recursos naturales para combatir el cambio climático, salvaguardar la biodiversidad y asegurar un suministro alimentario para todos. Debemos pensar en innovar en agricultura sustentable para asegurar que las necesidades de todos sean vistas de manera segura y consiente.