De Nicho a Institucional

febrero 23, 2016

Cada vez más popular entre los consumidores, altamente rentable para los productores y extremadamente beneficioso para la salud y el medio ambiente, los orgánicos se están volviendo institucionales.

Nuestros hábitos de producción, actualmente, son insostenibles, ya que agotan los suministros de energía y agua; estas prácticas tienen drásticos efectos en la salud global y el medio ambiente, aunque fueron integrales para salvar a mil millones de personas de la hambruna durante la Revolución Verde. Los alimentos orgánicos prohíben el uso de pesticidas y fertilizantes sintéticos, antibióticos y hormonas de crecimiento para el desarrollo de cultivos o productos de origen animal. En lugar de ello la agricultura orgánica se basa en prácticas naturales como el uso biológico para el control de plagas, la nutrición y rotación de cultivos. Más segura para el medio ambiente, debido a su impacto benéfico a los hábitats naturales, la agricultura orgánica también permite que la tierra mantenga su condición natural y saludable.

La demanda para un estilo de vida orgánico se está extendiendo por todo el mundo, con consumidores volviéndose cada vez más conscientes de los beneficios a la salud y al entorno y legisladores creando regulaciones favorables al medio ambiente para la producción orgánica.

Crecimiento de Tierras Orgánicas

Fuente: FIBL & IFOAM – Organics International (2016): The World of Organic Agriculture 2016.

El mercado global orgánico tiene un valor de $80.4 mil millones de dólares en 2014 (habiéndose quintuplicado en valor desde 1999) y se espera se duplique a $161.5 mil millones de dólares para el 2018. La demanda sostenida por los 43 millones de americanos que compran productos orgánicos cada semana, mantuvo el valor doméstico del mercado en $35.9 mil millones de dólares en el 2015. Los mercados en Alemania, Francia e Inglaterra también llegaron a un total de $17 mil millones de dólares ese año.

A pesar de que los consumidores demuestran un gran apetito por los alimentos orgánicos con ventas aumentado 7% anual (casi tres veces más que toda la industria de alimentos), los productores están buscando mercados emergentes para asegurar que haya una oferta suficiente. “Simplemente no podemos mantener el paso”, admitió George Siemon, Director General de Organic Valley; la productora cooperativa más grande de Estados Unidos.

Aproximadamente 80% de los 2.3 millones de productores orgánicos alrededor del mundo, están basados en mercados emergentes, la mayoría de estos vienen de India, Uganda, México y Tanzania. En Brasil el mercado ha crecido 35% este año a $2 mil millones. Empresas como Organomix, Pap Emporium y nuestra Organeem, se encontraron con crecientes demandas de productos orgánicos en la región. Derivados del árbol de Nim crecido en nuestras plantaciones, los productos Organeem se suministran  a las industrias agrícolas, cosméticas y médicas.

Mientras que muchos asocian lo orgánico con comida, hay un gran crecimiento en el mercado de textiles orgánicos y de productos de salud y belleza. Debido a que lo orgánico describe el sistema subyacente de la producción agrícola, comprar productos orgánicos promueve el apoyo a la agricultura amigable al medio ambiente ya que esta será muy importante para enfrentarnos a los obstáculos ambientales del siglo XXI.

A medida que los consumidores se eduquen y concienticen sobre lo efectos de las costumbres más peligrosas de la agricultura, la presión se enfoca en los productores y sus gobiernos para cambiar las políticas arcaicas a favor de los orgánicos, agilizando la transición a prácticas más seguras y sustentables. Esto ya está ocurriendo en Estados Unidos, con la Agencia de Protección Ambiental condicionando el uso de pesticidas y fertilizantes sintéticos, así como de antibióticos en prácticas agrícolas. La Unión Europea, dispuesta a promover un mayor grado de responsabilidad en su Política Agrícola Común (con 40% el componente más grande de su presupuesto global), proporciona una capa de apoyo financiero a los agricultores que lleven a cabo sustentabilidad en el manejo de los recursos naturales.

La agricultura orgánica no sólo tiene efectos positivos en la calidad de la comida que ingerimos, sino también en nuestra salud personal y para el medio ambiente. Así mismo, previene daños potenciales a la salud impuestos por pesticidas y fertilizantes sintéticos, permite a los animales tener mejores condiciones de vida y asegura una productividad natural para la tierra y la salud mundial. Esto será el impulso principal para incrementar las legislaciones en la agricultura, un público informado demanda un sistema de alimento más natural, sano y globalmente sustentable.