La polinización es una de las funciones más significativas de la naturaleza, que ofrece solución a uno de los retos más urgentes que el mundo enfrenta hoy: la seguridad alimentaria.Tres cuartos de todos los cultivos necesitan, al menos parcialmente, este servicio ecológico para prosperar. Aún así, las prejudiciales actividades humanas han puesto una enorme presión en la supervivencia.
Más de 20,000 especies de abejas salvajes junto con avispas, mariposas, polillas, murciélagos, aves y moscas, entre otros, han polinizado nuestros cultivos y el mundo natural, incluyendo 90% de las plantas de floración, desde el alba de la vida terrestre en el planeta. Mientras que la apicultura para cosechar miel ha existido por más de 3,000 años, debido a los requerimientos de comida en el último siglo, los humanos han utilizado a las abejas de miel o melíferas para incrementar la polinización y como resultado fortalecer la cosecha de nuestros cultivos.
Hoy, un tercio de nuestra producción de comida, con un valor anual de entre $235 y $577 mil millones de dólares, depende de los polinizadores. Así mismo, el 75% de los cultivos alimenticios y para otros usos como el combustible, fibras y construcción, dependen, al menos parcialmente, en los animales para asegurar su propagación y producción. En la última década un significativo declive de los polinizadores en su ambiente natural y en apiarios ha dejado perplejos a los científicos y apicultores al rededor del mundo. Se desarrolló y extrapoló un estudio sobre las abejas salvajes y otros polinizadores, incluyendo aves y especialmente murciélagos, y los resultados fueron inquietantes, más del 40% de los polinizadores invertebrados, particularmente las abejas y mariposas, están enfrentando su extinción. Ademas de el 16.5% de vertebrados, principalmente los murciélagos, que comparten el mismo destino.
No existe tan solo un factor determinante afectando la biodiversidad de estas especies, es un proceso complejo y multifacético, procedente, principalmente, de las actividades humanas que están escalando la amenaza de extinción. La agricultura intensive moderna ha proporcionado dos de los principales factores que incrementan significativamente el riesgo en los polinizadores. El primero es el uso de pesticidas y fertilizantes, que tiene un efecto grave en la salud de los polinizadores, que van desde la confusión y el debilitamiento, que abre el camino a los virus, parásitos y garrapatas, hasta enfermedades severas y finalmente la muerte.
El segundo, un factor tal vez menos evidente, son los desiertos de comida. El monocultivo, la intensa y común práctica de tener hectáreas sobre hectáreas del mismo cultivo, destruyendo todas las hierbas y vegetación nativa (principal fuente de nutrición de los polinizadores) creando enormes extensiones de tierra donde las abejas no se pueden alimentar. Incluso con cultivos como del de almendra, que les gusta particularmente a las abejas, la temporada de florecimiento es demasiado corta y para el resto del año, todo lo que queda es un vasto desierto de comida.
Prácticas agrícola innovadoras, han surgido recientemente en respuesta a estos hallazgos. Los fertilizantes orgánicos, naturales y no-tóxicos están liderando a nueva revolución verde, acercando la sustentabilidad y la salud ambiental a la agricultura. Los productos basados en Nim ofrecen una solución sumamente efectiva para el manejo de plagas y la salud del suelo ademas de haber sido aprobados como seguros para los polinizadores garantizando asi la conservación de su biodiversidad.
Mientras que existen muchas opciones disponibles, desde la perspectiva de la administración de cultivos, incluyendo la agroecología y la permacultura, para romper un mono-cultivo y por lo tanto, los desiertos de comida, una de las simples formas de empezar la transformación hacia la agricultura sustentable es proveer un habitat más diverso, al proveer hileras de cetos vivos para insectos con plantas nativas, hierbas y plantas florales a través de las plantaciones.
Ahí mismo radican las opciones para salvaguardar a los polinizadores, reducir y e incluso posiblemente revertir la pérdida dramática de especies que amenazan un aspecto de nuestra seguridad alimentaria. Las prácticas agrícolas innovadoras, como el uso alternativo de pesticidas y fertilizantes naturales, orgánicos y no tóxicos, incluyendo el extracto de Nim, su aceite y derivados, junto con la creación de diversos hábitats para polinizadores, son primordiales para asegurar la continuidad de la biodiversidad que tan urgentemente necesitamos.